A través de una experiencia interactiva, los empleados públicos pudieron conocer cómo se habitaba el centro en distintos momentos del día —la madrugada, la mañana, la tarde y la noche— desde los oficios, la cultura y la vida cotidiana.
Cada historia reveló una forma distinta de apropiarse del espacio público gracias a las mejoras en infraestructura. Este proyecto no solo informó: emocionó, conectó y revalorizó el centro como un barrio vivo, destacando su riqueza humana más allá del cemento.